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Apatridas. ¡Realidad!

En estos momentos, la idea, el concepto y el espíritu de un mundo global, no llega a profundizar tanto en el hombre como para hacerle capaz de iniciar y mantener una actuaciones a nivel de todo nuestro planeta, que vayan dirigidas a paliar en parte las miserias que están soportando muchísimos seres humanos.

Tal vez sea debido a que el materialismo unido al hiperconsumo que vivimos y practicamos en occidente, nos desvía nuestra visión a un mundo mas virtual que real, mas de existencia puntual que con visión hacia el devenir, creando todo ello una distorsión de la realidad a su vez sin dejar de conocer de forma subliminal el autentico drama de los APATRIDAS.

Son estos últimos, personas desesperadas que necesitan de forma urgente la ayuda mundial y desde aquí debemos transmitir a todo aquél que posea un mínimo de sensibilidad interior la obligación moral de poner todo nuestro empeño, fuerza e ilusión para conseguir cualquier vestigio de solución que pueda mitigar el sufrimiento de estas personas.

Manuel Martínez Palma.

Desde las épocas biblias, el hombre ha sentido y experimentado el magnetismo y la atracción por una tierra a la cual ha amado como suya, fusionando la dependencia de su vida a un territorio concreto, bien entendiéndolo desde la mas alta visión extraterrenal o llegando a un nivel inferior donde solo se siente una simple atracción biológica fruto de su propia existencia vital.

Se han encontrado referencias en textos de unos 3500 años de antigüedad en relación al florecimiento de los primeros grandes imperios en Oriente Medio como los de los hititas, babilonios, asirios, y antiguo Egipto que informan de la práctica de conceder asilo a las personas que huyen de la persecución, si bien no se utiliza el termino de refugiado ni apátrida.

Sin embargo el Poder acompañado de todo su dramatismo junto a sus tentáculos envolventes hacia toda actividad del ser humano, bien a nivel individual o colectivo, se contrapone a los instintos básicos de la existencia humana cuya meta ultima es la supervivencia y que en multitud de ocasiones se balancea como un delicado péndulo suspendido de un fino hilo de seda.

Probablemente sea esta la situación limite donde el hombre en estos momentos se adhiere a todos los múltiples intentos de los sistemas totalitarios que tratan de subyugar y aniquilar la libertad que todo ser humano trae desde el momento en que aparece en nuestra sociedad.

Tras una fase de reflexión podríamos llegara la conclusión de si realmente este destino es inamovible y por tanto no existe posibilidad de modificación, o bien por el contrario es el resultado de una serie de acciones y actuaciones a nivel global que acaba convergiendo de forma irremediable en esa penosa situación. Pero si tratamos de interpretar y comprender estos sucesos, observamos que es imposible hacerlo solamente desde un prisma externo y es necesario traspasar esa barrera mental y tratar de ver y observar la problemática desde el interior de esa nítida y a la vez opaca constelación.

En ocasiones si agudizamos nuestro nivel de pensamiento, tal vez seamos capaces de comprender como el ser humano junto a sus valores intrínsecos puede soportar y permitir que estas situaciones persistan en nuestra sociedad.

El gran drama de la inmigración y de la apatridia que desgraciadamente hoy viven y sufren millones de seres humanos, podemos reducirlo a algo tan simple y a la vez tan hermoso como es el “ ser persona “ con todo lo que conlleva de biología, humanidad, y espiritualidad.. A los apátridas les hemos proporcionado unos caminos tan estrechos y convergentes que casi siempre llegan a comprimirse ellos mismos, mientras tanto, en el otro extremo existen grandes y amplias autovías donde no se observa el mas pequeño obstáculo que pueda desviar aunque sea levemente el curso de aquello que con el máximo relax y comodidad atraviesa el camino de su vida si haber apreciado la mas minima anomalía alrededor de su esfera social y vital.

A veces al apátrida se le priva de su lengua, literatura, música, religión, y cualquier otro elemento propio de su cultura y no sin embargo de sus miedos, angustias y ansiedades y con ello lo reducimos a un simple elemento vivo sin vislumbrar ningún destello humano, zambullidos permanentemente en sensaciones y sentimientos negativos.

Serán muchas las ocasiones en que se encuentre inmerso en la experiencia de su inesperiencia como ser humano aunque por derecho universal le corresponde ser miembro de una comunidad cualquiera, esa que mientras tanto gira su cabeza mirando en sentido opuesto intentando convencerse de que esa existencia es mas bien una ilusión que una realidad llegando tal vez a sentir la humillación de no sentirse humano al no ser aceptado en muchos lugares a pesar de haber estado en ellos. Como tal, necesita sentirse amado y querido por alguien, con lo que percibirá otra dimensión del tiempo puesto que se crearía su intrahistoria dentro de su historia real y no pensaría solo en el instante presente.

En el articulo 15 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se otorga a cada individuo en todas partes del mundo el derecho a tener un vinculo legal con un Estado, donde dice “ toda persona tiene derecho a una nacionalidad. A nadie se privara arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad “.

En efecto, la nacionalidad ha sido descrita como “ el derecho a tener derecho “.

La O.N.U. define el apátrida como “ toda persona que no sea considerada como nacional suyo por ningún Estado conforme a la legislación “, pero una vez que es reconocido por cualquier país tiene la obligación de acatar las leyes y cumplir todas las medidas necesarias para el mantenimiento del orden publico.

Pero fue en el año 1954 cuando se organiza la Convención Internacional sobre el Estatuto de los Apátridas y en 1961 se produce la Convención para disminuir los casos de apátridas. En el año 1974 la Asamblea General de las Naciones Unidas, le solicita a ACNUR que proporcione asistencia legal limitada y en 1996 le ordena cumplir su misión a través de la promoción de la reducción de los casos de apátridas a nivel mundial. A pesar de los esfuerzos de promoción de ACNUR, el 31 de julio del 2008 solo 63 Estados habían ratificado la convención de 1954.

Dentro de la definición de apátridas, se debe hacer algunas pequeñas distinciones, así los individuos que no han recibido la nacionalidad automáticamente o a través de una decisión individual conforme a la legislación de cualquier Estado son conocidos como Apátridas de Jure ( personas que son apátridas conforma a la ley aplicable ), pero otras veces los Estados con los que un individuo puede tener un vinculo genuino no están de acuerdo respecto de cual de ellos es el estado que ha otorgado la nacionalidad a esa persona, el individuo que no puede demostrar por lo tanto que él es apátrida de jure pero no tiene una nacionalidad efectiva y no disfruta de la protección nacional, entonces es considerado como apátrida de facto.

Hay apátridas en todos los rincones del planeta, en los países desarrollados y en los que se encuentran en fase de desarrollo, algunos son por medidas tomadas hace mucho

tiempo pero que aun no se han modificado y existen otras personas que aun no siendo, acaban transformándose en apátridas por accidente legislativo o burocrático y no necesariamente porque alguien la haya desposeído deliberadamente de su identidad nacional, a veces se debe a cambios en la legislación nacional o por incompatibilidad entre las leyes de dos estados diferentes o bien porque las leyes están mal diseñadas, igualmente encontramos causas debidas a defectos administrativos ó simplemente por no registrarlo al nacer; todo ello produce resultados devastadores pues en ocasiones los niños no solo nacen apátridas sino que llevan esa carga durante toda su vida asumiendo de esta forma cualquier violación en el mas amplio sentido sin tener posibilidad de que la justicia actúe en su defensa, pudiendo en algunas circunstancias los padres transmitir a sus hijos esta situación como si se tratase de una enfermedad hereditaria.

Se podría pensar que en nuestro mundo la apatrídia llegan exclusivamente a seres muy humildes pero la historia nos demuestra que no hay nada mas lejos, así grandes personalidades como es el caso de Albert Einstein que tuvo la condición de apátridia entre 1986 y 1901 o el extraordinario músico Mstislav Rostropovich que lo fue entre 1978 y 1990, pero lamentablemente y a pesar de todo cada día nacen nuevo apátridas, incluso el propio sistema democrático estimula a veces la exclusión de un grupo concreto de ciudadanos por el temor de los gobernantes a que ese grupo se alinee con la oposición política creando los correspondientes conflictos.

En estos momentos ACNUR considera que existen 5,8 millones de apátridas correspondiente a 49 países pero se estima que pueden llegar a un total de 15 millones

Afortunadamente ahora se han producido algunos avances políticos y legislativos en algunos países como son los casos de Sri-Lanka, Thailandia, Nepal y varios países del Golfo que han permitido cambiar y mejorara sus vidas, saliendo de esta forma de ese abismo de total oscuridad.

El ser apátrida es algo imposible de imaginar pues llega a producir un efecto debilitante, te deshumaniza, dejas de ser alguien para convertirte en nadie, llegando horriblemente a escuchar la frase de que los inmigrante y apátridas son para: tirarlos después de usar.

Ser apátrida quiere decir:

  • No ir a la Escuela o Universidad
  • No obtener atención médica
  • No conseguir trabajo
  • No poseer bienes
  • No viajar
  • No inscribirse en el registro al nacimiento
  • No casarse y crear una familia
  • No disfrutar de protección familiar
  • No tener un sentido de identidad y pertenencia.

Es interesante reflexionar sobre la frase de Hannah Arendt que durante años también fue apátrida cuando escribe:

“ Quitarte la nacionalidad es quitarte la vida, es como regresar al mundo primitivo de los hombres de las cavernas o los salvajes……..

Podría vivir y morir sin dejar rastro; sin haber contribuido a nada en el mundo “.

Quiero terminar con este poema de J. Antonio Bermúdez que lo dedica a los transeúntes titulado Poemas Apátridas:

Aquí delante, lejos,

aquí están los desterrados,

los inútiles, los viejos, los sonámbulos

aquí su dentadura de ceniza

aquí sus vendas sucias, aquí sus hijos

bellísimas y pálidas, que heredaron

la casa en las aceras, la caricia

carroña del asfalto,

aquí sus ojos amedrentados por la lluvia;

aquí sin miedo, que es el mismo

que me levanta y que me acuesta.

Para ellos estas lentas letras de huracán

Para ellos esta vergüenza y este abrazo

Antequera agosto del 2009-08-12

Manuel Martínez Palma

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