Tarde o temprano, cualquier persona que trabaja en acción humanitaria acaba escuchando los mismos nombres una y otra vez: Esfera, CHS, HNO, clusters, HPC, Grand Bargain… Aparecen en reuniones, en evaluaciones, en propuestas de proyectos o en conversaciones sobre cómo mejorar la calidad de la respuesta.
Y es ahí donde puede surgir la duda: entre todos los documentos que circulan en el sector, ¿cuáles son realmente los esenciales? ¿Los conozco lo suficiente? ¿Se me estará escapando alguno importante? No se trata de acumular PDFs, sino de entender mejor cómo funciona el sistema humanitario y moverse con más soltura dentro de él.
Tampoco se trata de soltar siglas o términos técnicos por puro postureo profesional. Lo importante es comprender las reglas del juego: los marcos de referencia y las expectativas compartidas que orientan la acción humanitaria.
Familiarizarse con estos documentos ayuda a tomar mejores decisiones técnicas, a argumentar con más solidez y a moverse con mayor seguridad en los espacios de coordinación del sector.
Si llevas tiempo trabajando en acción humanitaria, probablemente varios de estos documentos ya te suenan. En ese caso, este artículo seguramente solo te confirme algo que ya sabes: forman parte del marco básico con el que nos movemos en el sector… Así que puedes empezar a zamparte otros.
Los documentos que aparecen a continuación son marcos generales del sistema humanitario, útiles para cualquier contexto o tipo de crisis. Son imprescindibles para cualquiera, pero no cubren aspectos técnicos sectoriales ni cubren competencias específicas necesarias para determinados contextos operativos, por ejemplo conflictos armados, desplazamiento forzado o grandes desastres naturales. Esos ámbitos tienen sus propios manuales, estándares y herramientas de los que hablaremos en otros artículos.
Antes de entrar en la lista, una aclaración útil: la mayoría de estos documentos no están pensados para leerse de principio a fin como si fueran una novela. Son marcos de referencia y herramientas de consulta. Lo importante suele ser entender qué cubre cada uno, cuál es su lógica general y saber volver a ellos cuando surge una duda concreta en el trabajo.
Con esa idea en mente, aquí va una selección de documentos y recursos generales del sistema humanitario que merece la pena conocer. No son los únicos que existen, pero sí forman parte del marco de referencia con el que se trabaja habitualmente en el sector.
1. Código de Conducta del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y de las ONG en materia de socorro en casos de desastre
Define diez principios éticos básicos de la acción humanitaria: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia y una serie de compromisos sobre cómo debe prestarse la ayuda: sin discriminación, sin instrumentalización política, con respeto cultural y con responsabilidad hacia las personas afectadas.
Es probablemente uno de los textos más fundamentales del sector humanitario. No habla de indicadores técnicos ni de herramientas operativas, sino de algo más básico: qué significa actuar como humanitario y qué límites éticos no deberíamos cruzar.
A diferencia de otros documentos de esta lista, este sí merece la pena leérselo completo. No es largo y recoge principios que siguen siendo la base ética de gran parte de la acción humanitaria actual. Muchas organizaciones lo utilizan como referencia para sus propios códigos internos o lo incorporan en contratos y políticas institucionales.
En contextos de conflicto armado o crisis altamente politizadas, estos principios funcionan como una auténtica brújula para tomar decisiones difíciles y mantener la credibilidad y legitimidad de la acción humanitaria.
Leer más aquí: https://www.icrc.org/sites/default/files/external/doc/es/assets/files/publications/codigo-de-conducta.pdf
2. Carta Humanitaria y Normas Mínimas Esfera (Manual Esfera)
Define qué significa una respuesta digna y de calidad. Incluye la Carta Humanitaria, Principios de Protección y normas mínimas en agua, saneamiento, seguridad alimentaria, nutrición, alojamiento y salud.
Es una referencia técnica y operativa clave. Sus estándares, indicadores y notas de orientación permiten traducir principios como dignidad y calidad en criterios concretos y medibles.
En la práctica, es el manual de referencia para diseñar, evaluar y auditar intervenciones en casi cualquier sector humanitario. No es un texto para leer de principio a fin, sino una herramienta de consulta técnica permanente, así que no te dejes intimidar por sus más de 400 páginas.
Una forma sencilla de familiarizarse con el manual es empezar por el índice y ver qué sectores cubre. Eso ya te da una buena idea del alcance del documento y de cómo está organizado.
Después puedes elegir una norma al azar —o una que te llame la atención— y leerla completa, incluyendo sus indicadores mínimos y las notas de orientación. Hacer ese ejercicio una vez ayuda mucho a entender cómo funcionan realmente los estándares de Esfera y cómo se utilizan en la práctica.
También merece la pena saber que Esfera tiene puntos focales en muchos países que organizan formaciones y talleres. Además, en su web hay varios cursos online gratuitos que sirven muy bien como introducción al manual.
Leer más aquí: https://spherestandards.org/es/manual-2018/
3. Estándar Humanitario Esencial (Core Humanitarian Standard – CHS)
El CHS establece nueve compromisos que describen qué deberían poder esperar las personas afectadas por crisis de las organizaciones humanitarias: información clara, participación significativa, mecanismos de quejas, coordinación eficaz, personal competente, aprendizaje y mejora continua, entre otros.
Es un estándar centrado sobre todo en calidad y rendición de cuentas hacia las poblaciones afectadas. Muchas organizaciones lo utilizan como marco para revisar sus sistemas internos, sus procesos de gestión y su forma de relacionarse con las comunidades.
El CHS surgió al fusionar iniciativas anteriores como HAP (Humanitarian Accountability Partnership) y People In Aid, que durante años trabajaron por separado en temas de rendición de cuentas y gestión de personal en el sector humanitario. La idea era simplificar el panorama de estándares y crear un marco común. Hay quien echa de menos algunos elementos de aquellas iniciativas originales, pero hoy en día el CHS se ha consolidado como la referencia más utilizada en este ámbito.
Una buena forma de conocerlo es leer con calma los nueve compromisos y entender qué implican en la práctica para una organización humanitaria: cómo informa a la población, cómo gestiona quejas, cómo toma decisiones o cómo aprende de sus errores.
El CHS también cuenta con un sistema de verificación y certificación para organizaciones que quieren demostrar que cumplen el estándar. Este proceso implica auditorías externas y revisiones periódicas de los sistemas internos de la organización. No todas las organizaciones optan por este camino, pero conviene saber que existe como uno de los mecanismos formales asociados al estándar.
Leer más aquí:
La norma humanitaria esencial en materia de calidad y rendición de cuentas
4. Ciclo del Programa Humanitario del IASC (HPC). Guía paso a paso.
Este documento explica cómo se organiza el sistema humanitario cuando se activa una respuesta coordinada a gran escala. Describe el llamado Humanitarian Programme Cycle (HPC), es decir, el proceso mediante el cual se analizan las necesidades, se planifica la respuesta, se movilizan recursos, se implementan las actividades y se revisan los resultados.
En otras palabras, el HPC es la lógica que estructura la respuesta humanitaria internacional a nivel país. Define los principales procesos y productos del sistema: análisis de necesidades, planificación estratégica, movilización de financiación, implementación, seguimiento y revisión.
Si alguna vez te has preguntado de dónde salen documentos como el Humanitarian Needs Overview (HNO) o el Humanitarian Response Plan (HRP), o por qué muchas reuniones de coordinación siguen ciertos calendarios y procesos, gran parte de la respuesta está aquí.
Dentro de este sistema es donde operan también los clusters, que son los mecanismos de coordinación sectorial en terreno. El HPC explica el marco general de la respuesta, mientras que otros documentos —como el módulo de coordinación de clusters— detallan cómo funciona esa coordinación en cada sector. Pero esta coordinación merece ser tratada en otro artículo.
Existen varios documentos que explican el Humanitarian Programme Cycle (HPC). El Reference Module del IASC es el documento oficial que define el marco del sistema: describe los principios, los roles institucionales y cómo encajan procesos como el HNO, el HRP o la coordinación interagencial. Sin embargo, también existe una esta guía que es más pedagógica y fue desarrollada para explicar el ciclo de forma más operativa y accesible, con esquemas y explicaciones paso a paso. Ambos son útiles, pero si quieres hacerte una idea clara del funcionamiento del HPC sin tener que navegar todo el documento institucional, recomendamos empezar por la guía step-by-step.
Tampoco es necesario estudiarlos de principio a fin. Lo más útil suele ser entender la lógica general del ciclo y familiarizarse con sus principales componentes: análisis de necesidades, planificación, movilización de recursos, implementación y seguimiento. Con eso ya resulta mucho más fácil entender cómo encaja el trabajo de cada organización dentro de la respuesta colectiva.
Comprender el HPC resulta especialmente útil si trabajas en coordinación, gestión de programas, planificación estratégica o captación de fondos, pero incluso para perfiles más técnicos ayuda mucho a entender cómo funciona el sistema humanitario en su conjunto.
Leer más aquí: https://globalprotectioncluster.org/sites/default/files/2023-03/hpc_step_sp.pdf
5. El Gran Pacto (Grand Bargain 2.0)
El Grand Bargain surge tras la Cumbre Humanitaria Mundial de 2016 como un acuerdo entre grandes donantes y agencias humanitarias para intentar mejorar cómo se financia y se gestiona la ayuda humanitaria.
No es exactamente un manual técnico, sino más bien un acuerdo político dentro del sistema humanitario. En él se recogen compromisos para hacer la financiación más flexible y predecible, reducir burocracia, aumentar el uso de transferencias en efectivo y, sobre todo, reforzar el papel de los actores locales y nacionales en la respuesta humanitaria.
Aunque pueda parecer algo lejano al trabajo cotidiano en terreno, muchas de las conversaciones que hoy aparecen en el sector —localización, financiación plurianual, simplificación de informes, uso de cash— están muy vinculadas a los compromisos del Grand Bargain.
No es un documento que necesites estudiar en detalle. Pero sí conviene entender cuáles son sus principales compromisos, porque influyen bastante en cómo piensan y priorizan los grandes donantes y agencias internacionales.
Si trabajas en gestión de programas, coordinación o captación de fondos, conocer el Grand Bargain ayuda a entender por qué ciertos temas aparecen constantemente en propuestas, estrategias o discusiones con donantes.
Leer más aquí: https://reliefweb.int/report/world/grand-bargain-20-endorsed-framework-and-annexes-june-2021
6. Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015–2030
El Marco de Sendai es el acuerdo global que orienta hoy las políticas de reducción del riesgo de desastres (RRD). Establece cuatro prioridades principales: comprender el riesgo, fortalecer la gobernanza del riesgo, invertir en reducción del riesgo y mejorar la preparación para responder y reconstruir mejor.
Este marco no apareció de la nada. Forma parte de una serie de acuerdos internacionales que se han ido renovando aproximadamente cada diez años: primero el Marco de Yokohama (1994), después el Marco de Acción de Hyogo (2005–2015) y finalmente el actual Marco de Sendai (2015–2030).
Aunque a veces se percibe como algo más cercano al mundo del desarrollo o de la gestión de desastres que a la acción humanitaria, en la práctica es muy relevante para el sector humanitario. Muchas de las conversaciones actuales sobre preparación, resiliencia, anticipación o acción temprana se apoyan en este marco.
No es necesario estudiar el documento en detalle. Lo más útil suele ser entender sus cuatro prioridades y las metas globales, porque aparecen con frecuencia en estrategias nacionales de gestión del riesgo, en programas de resiliencia y en el diálogo entre actores humanitarios, gobiernos y agencias de desarrollo.
En ese sentido, Sendai ayuda a conectar la respuesta de emergencia con enfoques más amplios de gestión del riesgo y reducción de vulnerabilidades a largo plazo.
Leer más aquí: https://www.undrr.org/media/16098/download?startDownload=20260311
Conclusión
En cualquier ámbito complejo —no solo en la acción humanitaria— nadie dispone de toda la información ni puede planificar cada paso al detalle. Las decisiones siempre se toman con conocimiento parcial. En ese contexto, contar con reglas y marcos compartidos ayuda a orientarse sin pretender controlar todo desde un despacho.
Con el tiempo, el sector ha ido construyendo instituciones, estándares y acuerdos que contienen conocimiento acumulado: lecciones de crisis pasadas, evaluaciones, errores, ajustes y mejoras. Es un tipo de conocimiento institucional que ningún equipo podría diseñar desde cero.
Estos documentos forman parte de ese aprendizaje acumulado. Son, en cierto modo, la destilación de lo que miles de profesionales, organizaciones y comunidades han ido aprendiendo durante décadas de respuesta humanitaria.
Conocerlos te conecta con ese esfuerzo colectivo y te da herramientas para tomar decisiones con más criterio cuando las cosas se ponen feas.

